Hoy he cometido un solo error. Me he puesto ha pensarte aquí, en plena Sala de Redacción. Hay más de sesenta personas a mi alrededor y resulta un tanto extraño excitarme en medio de tanta gente. Bueno, lo que debería resultarme extraño es excitarme viendo el baile de unas letritas menudas en un monitor de cristal líquido. Quisiera verte a ti, ver tus manos… quiero ver algo más que letritas titilando.
Qué ganas que te tengo. Y estoy sentada en medio de la Redacción, con la gente que camina alrededor de mí y me pregunta cosas. Oigo su voz como si estuvieran bajo el agua y no puedo concentrarme en nada sino en ti, en el deseo de tenerte conmigo. Esta redacción, inmensa, clara, tibia… justo en la mesa del centro, en la de editores: está tan larga y vacía... invita a tirarse sobre ella.
¡Pero es tan grande este sitio y tan corredor de todo el mundo!... Me gustaría que no hubiera nadie más que tú y yo. Quisiera acostarme junto a ti. Me siento un poco estúpida por esta necesidad que tengo de sentirte. "No soy de las que se enamora y menos por intenet". De nuevo me pongo en evidencia.
Pero mejor no te percates. Mejor, siénteme recién bañadita, metiéndome en tu cama. Y deja que te sienta dentro de mí, Te deseo irremediablemente. Quiero sentir tu cuerpo, tus brazos atrapándome, tu lengua acariciándome, quiero que entres en mí. Sería hermoso poder hacerlo en este mismo instante. Yo ya estoy loca y sé que tú también. Solo quiero cerrar la puerta de la oficina y hacerlo aquí sin importarme nada. Y luego, te abrazaría.
Tirarías todo lo que tengo arriba del escritorio, y me lo harías aquí mismo. Podrías verme, tocarme cuando esté toda sudada; recorrer todo mi cuerpo con tu lengua en contacto con mi piel, y sentir como se comienza a erizar. Me comerías toda, hasta que, sin poder más, te pidiera, totalmente excitada, que entraras en mí. Entonces me harías el amor durante horas, sintiéndome acabar a cada instante.
No te imaginas cómo tiemblo. Me siento extraña cuando llegan y me dicen algo y no logro escucharlos. Solo estoy junto a ti, desliéndome en tus manos. Voy a tener problemas mañana cuando vea en el periódico los errores que se me han pasado por estar imaginándote. No voy a poder parar de pensar en ti, en tu lengua, en tus manos, en tu sonrisa, en tus ojos, en esa erección que me gustaría sentir… Tengo ganas de salir corriendo de aquí.