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:: Phosphorus ::

El cínico infiel o de la desvergüenza

Archivado en prozac • Fecha: 26-01-2006 10:33:39

Recuerdo cuando empezó a salir con ella y noté que mi amante estaba enamorándose. Me alegré y pensé en aprovechar las últimas veces en que podríamos disfrutar del sexo simplemente por ese placer mutuo que significaba para nosotros culear y tirar hasta la agonía del orgasmo y un poquito más allá, sin límites, sin compromisos. No puedo decir que sin temores.

Luego de hacer todo lo que los dos podíamos hacer para que alcanzar el éxtasis, me despedí segura de no volver a estar desnuda junto a él, pero sin decirle nada. Aquella madrugada salí de su pequeño apartamento tomándolo de la mano, caminé hasta mi auto y lo besé en la boca con suavidad. Me senté y dejé que un par de lágrimas corrieran por mis mejillas. Sentí el dolor de mi culito desgarrado, cerré los ojos y recuperé el placer vivido con él en todo aquel tiempo; lo saboreé, lo traje de vuelta y me masturbé.

Luego encendí el auto y avancé a toda velocidad para llegar antes del amanecer a mi casa. Desencajada, ebria aún de whisky con red bull, satisfecha. Mantis que había decidido no devorar a su copulador, mantis vencida por la mariposa de pechos firmes de silicona: una linda —aunque “tipo’e chola”— muchachita de bajo CI y bastante carne expuesta.

Pude ver en los ojos de mi amante que empezaba a enamorarse, lo supe. Pero no calculé su audacia de cínico infiel cuando volvió a buscarme para pedir terminar las fantasías soñadas en conjunto, repetir aquellos juegos infinitos que habían logrado enloquecerlo, aquellos encuentros perfectamente planificados para que cada pieza estuviera en su sitio, para que cada movimiento representara el cumplimiento de una nueva perversión oculta en su cuadrada mente de semental manipulado.

¿Querría ella venir? No, ella era “monogámica y fiel”, según me dijo. Todo era cuestión de que nunca se enterase. Pero no todas las putas guardan silencio. Y de alguna u otra manera, ella acabó por enterarse, por verificarlo, por llorar, por tomar conciencia de su estupidez. Y él se deprimió: la quiere, la quiere en serio… a su modo. Me buscó nuevamente dolido, herido, extrañando su presencia. Me buscó para advertirme de la mala fe de la gente, para culparme de haberlo destrozado, de haber roto su cápsula de cristal, de haber usado nuestra historia para hacer que ella lo mandara a volar.

No hubo forma de convencerlo del absurdo. Hoy, sigo siendo la mala perra a la que no quiere ver más, la mantis que lo quiso aniquilar.

Escrito por Julia
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Comentarios


es un ejercicio difícil, pero para mí muy bueno:
no creer a la gente que me dice que soy una mantis, un cabrón
no creer a la gente que me dice que soy maravilloso
creer solo a mi corazón
yo soy como soy, a veces
(por cierto, cómo es el tipo e'chola?)


Comentario de epoptek el el 01/27 a las 13:36

El tipo'e chola es... cómo decirlo... una chola guapa... de esas que salen reinas entre las vendedoras del mercado: pambucha, cachetona, pómulos salientes, ojos chiquitos... blanca para chola, pero negruzca si la ves junto a mi pancita. Tremendas tetotas y culo tacho... jaja... claro, eso se puede modificar con cirujía. Ella es una cholita guapa, bien pasada por el quirófano para enmnedar narices feas o acomodar defectos. Guapa, pero tipo'e chola. Eso.

Y prometo responder los post de hoy en adelante... y también para atrás, por si acaso.


Comentario de Phosphorus el el 01/31 a las 18:04

Si,los hombres no buscan mujeres que fuera de lo comun ni unicas,se enamoran de los ejemplares femeninos mas corrientes y rastreros,la mayoria aunque no todos...


Comentario de Cinderella el el 02/01 a las 18:10

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