Puedo robarle el olor cuando dejo de mirar y me revuelco a su lado con retozos de orgía . Siento manos ajenas sobre mi cuerpo, lenguas que saborean mi descarga feromonal de desatinos. Siento sus ojos fijarse en mis brazos rociados de parafina mientras sus labios besan los de ella. Estallo en carcajadas de placer que otra boca acalla.
Siento nuevamente la cera roja chorrear sobre mi piel y gimo. Ese ardor-dolor me crucifica y entrega a la pasión. Y por sobre mi cuerpo tirado en el sofá, mi espalda balancéandose sobre el brazo textil, mis pezones erectos, sus ojos resplandecientes, unos dientes de fichas de mármol mordisqueando y arrancando trocitos de cera para luego lamer la piel tan suave. Me estiro y mi cabeza se lanza al vacío . Mi pelo cosquillea sobre sus piernas y mi lengua saborea el aire en que lo siento. Él se deja chupar por otra sin contemplaciones frente a mi deseo.
Unas manos fuertes me levantan y me colocan en el borde de la cama, a horcajadas para permitir que el otro entre y salga, rítmica, letalmente en mis cavernas. Y aquellas manos fuertes ahora me elevan y humedecen con lubricante. La penetración anal es directa, simple, sin contemplaciones. Luego reduce el movimiento y se coordina para que su amigo-amante pueda seguir con el trabajo iniciado hace un momento debajo de mí. A ratos no es simple, se chocan, se estorban. Yo siento sus penes y llevo mi respiración entrecortada. Me corro.
Manos-fuertes aprieta mi pecho aún lleno de restos de parafina y me deja mojada, ahogada, temblorosa, sobre el piso. Besa a su amante y le da la vuelta para penetrarlo con el brío de la cercanía del orgasmo. Miro el éxtasis en sus rostros.
Mientras tanto, él descansa arrimado en el marco de la puerta de la cocina. Se me acerca y me ofrece un bocado de su vaso: jugo Tang instantáneo. No podía ser de otra manera. Coloca un beso que sabe a ternura sobre mis labios.
Jamás se me ocurriría sustituir el Tang por otra cosa. Sería otra historia.
¿Tang? No dejas de sorprenderme, Phosphorus. Primero los chicles-condones, y ahora esto.
Besos orgiásticos.
Josean... siempre me tocas.
Ella... eso del Tang es mi única alternativa (la sirrosis, la sirrosis). Además, vuelve dulces a sus besos de mandarina.
De los chicles-condones... ya te contaré esa historia
Simplemente delicioso. Sin embargo, me quedo al final con la ternura. No sé. Hoy estoy así.
la cera sobre la piel, cayendo sobre mis pezones...
y la penetración anal
has sido yo siendo tú
y una nube de ternura como emoción de fondo
Lo que no me quedo muy claro fue lo de los penes....
Besos Pijos
ontxu
MI niño pijo, será que no has tenido la sensación...
Epo... es pura ternura.
nef... yo también ando así.
tienes el don del cineasta, transformar palabras en imágenes, en escenas, en situaciones que van proyectándose en el telón de mi cabeza....más que leerte, te miro, te contemplo desde mi butaca extasiado, como quien asiste a la función de la tarde en el cine hollywood....aferrado al brazo del sillón tragando saliva, mirando como la trama se va extendiendo por la habitación, por la alfombra, por la curvatura de tu cintura...
mentira, no regresaste, estás perdida JuliaPhos
Pablo... Phos es en extremo exhibicionista y onanista, una de esas perrillas de mostrador que puedes lamer en Ámsterdam. Quizá. O quizá es el director estrella de la nueva genración de pornógrafos. Quizá.
No, Pablo, Phos solo tiene ganas de hablar amordazadamente.
Antón, querido Antón... qué comes que adivinas?
con besos deseserados, perdida en acción y con una sensación extraña que no está entre las piernas,
Phos.
(aunque me muera, en acción por siempre... resistiéndome al abandono con los placeres de la orgía... totalmente ajena...)
Hablar amordazamente?....
Sacarse los nudos sexuales o sociales?, arrancar de su epidermis la razón en un puñado de placer, deberia encontrarte en una esquina Phos, en la ruta que transito y de la que no quiero huir.