Esta mañana, Phosphorus ha regresado a casa y se ha mirado en el espejo al entrar. Trae los labios de granada y los ojos entrecerrados de placer. No tiene sueño; ya ha dormido. Una de esas siestas tramposas en la madrugada que te permiten sonreír en la media luz y amar con la intensidad de lo imposible.
Al abrir los ojos, ha murmurado para escucharse a sí misma decir “putita”. Y ha despertado al hombre que le ha servido esa noche con un beso en la frente. Él ha sonreído al descubrirla altiva a su lado: las redondas caderas a un tris de sus labios, sosteniéndose sobre las puntas de los dedos y exhibiendo su pecho al aire de la madrugada, los pezones enrojecidos por los juegos de dientes sobre ellos. Él ha arriesgado un abrazo y un gruñido para convencerla de retornar al sueño, pero ella lo ha rechazado con un ademán y un brinco para fuera de la cama.
Se asoma a la ventana y observa un paisaje desconocido. Él aclama desde las sábanas la majestad de sus nalgas. Ella suelta una carcajada: “Quiero adelgazar. Por ahora, el objetivo es 130… y bajando… Y también baja le contorno de esto que elogias ahora en sus 101 cm.”.
Escucha la respuesta del hombre como si se la dieran debajo del agua. Siente las manos acariciando su cintura y los labios besando su cuello. Ella solo piensa en un sistema que aisle de todos los demás olores el que ha guardado con pasión después de haberlo extraído con fruición al absorber el prohibido aroma del pelo, del cuello, de las manos de su amado cínico .
Phosphorus huele, extraña, sonríe al recordad esos retazos de tiempo que le dan más felicidad que las horas de pasiones que marcan su cuerpo en múltiples orgasmos junto a su amante. Da un beso tierno en el aire, con los ojos entrecerrados. El hombre, que aún le habla, sonríe e intenta volver sobre los labios enrojecidos, pero ella lo rechaza ponendole poniéndole la mano justo frente a la nariz cuando se acerca.
Entonces, Phosphorus recoge su ropa, se mete en ella sin decir palabra, con pausa. Luego agradece y se marcha. El amante de esa noche se apresura a ponerse algo encima y guiarla hasta la puerta. Ella no puede evitar pensar que debe avaluarse bien el lugar, por el secotr, la construcción, las remodelaciones… “Putita”, se repite en un murmullo… Agradece de nuevo, se marcha.
Y al mirarse en el espejo iluminado por el clarear del día cuando llega a su casa, Phosphorus se da un beso a sí misma con su boca roja, granadina. Se consuela del “yo pecador” y murmura ahora la prueba fehaciente de su entrada al mundo de las culpas. Se lamenta, pues, de haber dejado esta noche la decencia en un perchero y haber pasado de la cercanía de su amado a la aventura del amante en tiempo real, del sexo anal incontrolable, de fetiches acumulados, de prisas y deslices.
Se lamenta, y luego ríe a carcajadas. Phosphorus no solo es, sino que está perdida: putita enamorada.
¿A qué huele una Phos enamorada?
Pues de mi olor no me han dicho algo más específico que "mujer volcán, puedo oler tus feromonas. Y no soy el único". Pero ni así se ha compadecido de mi ansiedad él, que huele como huelen los árboles unas horas después de que ha llovido.
Voy a salir a caminar esta mañana por el parque.
Phos.
Nada que lamentar. Por lo menos rompa los espejos...... no haga como si no estuvieran, no los ignore. De lo contrario se va a quedar como alicia: detrás...... saludos. Nada que lamentar
El amor es siempre una condición lamentable. No hay que dejarse, no hay que dejarse.
" Sin piedad dejas atrás
un séquito de vana idolatría
sos tan espectacular
que no podes ser mía nada más
tenés que ser de todos.
La piel, los labios
y donde roza la bambula
serán mi prado, mi vergel." (*)
........pobre Phos, creyendo que el amor aún sana ciertas heridas?....ciertos cuerpos..a los que nos es prohibido amar, solo nos depara la pasión desbordada, la sensación de pertenencia que brinda el orgasmo, la fragilidad de un beso dado en la obscuridad...
"Ya sé
el camino a la fama no significa nada
si no hay una misión
¿cuál es?
hacerte muy putita, probar tu galletita
con toda devoción.
Derramas esa impresión de ser
la acción que encarna la ternura
a tu alrededor no hay humildad,
la venus es caricatura
tenés que ser de todos".
ven, bebe, come...
No hay sueño más reparador que el de una siesta tramposa de madrugada.
Besos orgásmicos.
phos, ese amor es el mismo que te acerca a la muerte y que te saca de ella
en ese baile de eros y thanathos que tanto nos gusta
y en el que brillas como una reina