Phosphorus es siempre una precipitación sin pausas, un azar de gloria y de pesares. No sé si eso sea algo connatural a una cultura sudaka, católica y muy noble y leal a la Corona como la de la hermosa Quito que habito y desvivo diariamente. Pero sí sé que es a lo que el flujo de mi naturaleza me obliga para supervivir. Estoy en fuego al 100% cada día a cada instante y corro por la fluctuante y caprichosa geografía que me rodea. Soy una gota de agua en llamas corriendo entre rocas, prados y avenidas sucias. Me aburro si me detengo, me evaporo bajo el sol equinoccial.
Me gusta que la gente defina sus esencias. No hay nada malo en ello.
A mí me gusta verlo, aunque no hacerlo.
Beso.
Y cuánto puede definirse uno mismo en realidad? Siempre somos el otro.
El sol de Quito achicharra
Las montañas son una guía
me pierdo en otras ciudades y empalidezco
Yo en cambio, Pao, me he quedado pálida viendo que el tren se aleja en la estación y yo no logro marcahrme con él. Es tan profundamente doloroso el efecto de la distancia y la claridad de su ausencia!!! Espero que no se olvide de que me ha colocado aquí. No hay montañas que me guíen. No hay sol que me caliente. Y solo han pasado unas 12 horas de esperar en las bancas frías de etse lugar, tan sola, tan sola.
Phos.